martes, 18 de octubre de 2011

Dama con sombrero

Dama con sombrero. Talla en madera

El autor de estas tallas, a la hora de valorar los motivos para esculpir una obra, siente especial predilección por el rostro humano, particularmente por el rostro femenino. Esto, en mi opinión, es algo que siempre se le ha dado bastante bien; no tanto, quizá, en el sentido de tomar como modelo el rostro de una persona concreta y sacarle el parecido —cosa que, por otra parte, casi nunca ha pretendido—, sino más bien en el sentido de empeñarse en realizar un rostro lo más bonito posible, un rostro «fino», como diría él, equilibrado y armonioso en sus proporciones; en una palabra, un rostro «idealizado» según su particular concepción estética.

El sombrero de paja. Rubens.Así pues, la mujer retratada en esta talla no es nadie en concreto; yo ni siquiera la adscribiría a ningún periodo histórico determinado. El sombreo que luce esta joven de manera tan ostentosa lo mismo podría pertenecer a la moda de una época más o menos remota del pasado o haber salido de ese entorno de lujo y distinción a que tanto nos tienen acostumbrados los paparazzi actuales, donde damas provenientes de lo más granado de la sociedad, Joven con sombrero con flores silvestres. Renoiren determinadas ocasiones, parece que compitieran en el modo más atrevido de llamar la atención, ya sea por el llamativo diseño de sus vestidos o, como sería el caso, por lo aparatoso y extravagante de sus tocados y sombreros. La dama que nos ocupa, sin embargo, por mucho que provenga del mundo de los sueños, no aspira a destacar más que por la belleza estilizada de su rostro femenino.

OBRAS RELACIONADAS:

Maternidad. Talla en madera
Me parece que los rostros de esta madre y su bebé son de lo más conseguido en esta obra (lo cual considero que no es nada fácil), los auténticos protagonistas por su fineza y expresión, por más que el propio autor, como así quiere que conste, no esté muy satisfecho del resultado en su conjunto. Su tamaño aproximado (pues hace años que no está con nosotros) es de unos 33 x 23 cm.
Como una rosa. Talla en madera
El motivo de esta talla es una fantasía basada en el hecho facilmente imaginable de que cualquier madre, llevada de su gran amor, haga mental comparación entre una rosa y su propio retoño, por la mucha hermosura que, casualmente, ella pueda ver en ambos sujetos.
Aunque tal vez no lo parezca (en la imagen ampliada), la talla es toda de una pieza. La parte del motivo principal está tratada sólo con aceite de linaza y la parte del marco se ve distinta porque, previamente, le ha sido aplicada una ligera capa de tinte: de ahí su color más rojizo. Tamaño: 84 x 97 cm.

Ya publicadas en este espacio con anterioridad:

Retrato de Giovanna Tornabuoni. Talla en madera. Serapio Hernandez Dama del jarrón 1-talla en madera Mujer rosa jarrón. Talla en madera

14 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo Don Carlos, Chacien,

Tengo que felicitarlos a ambos, al autor de la talla, su padre, Don Serapio, y al comentador de la misma, que es Vd., Don Carlos. Admiro, como siempre, la belleza natural de la Dama con sombrero. Si Vd. no nos lo hubiera aclarado, más de uno pensaríamos que había tenido como modelo Don Serapio a una auténtica dama de carne y hueso, hermosa y lozana como la que aparece tallada.

Hay aquí una información que voy a destacar: si uno observa las esculturas Griegas de los genios como Praxíteles, por citar a uno de los más conocidos, y luego observa a un Griego de los que van por la ciudad de Atenas, indignado ahora con eso del Euro, puede uno concluir que es de otra raza, porque la escultura no tiene nada que ver con los Griegos corrientes. ¿Tanto ha evolucionado la raza en dos milenios y medio? Pues no.

Resulta que los grandes genios de la escultura Griega hacían esculturas del hombre o mujer ideales, los esculpían con la belleza y equilibrio que ellos consideraban que debían tener. Eran imágenes y esculturas ideales, en las que se respetaban todas las proporciones y características de la Belleza con mayúscula.

Es decir, que Don Serapio, según nos explica Vd., tiene la costumbre de no servirse de modelos. Don Serapio es un Idealista y un Clásico, del mismo estilo que lo fue, entre otros, Praxíteles y los escultores Griegos de la Época de Pericles en general.

Echo a faltar en este caso, Don Carlos, una explicación más extensa por su parte, porque siempre es un placer leerlo a Vd., y en esta ocasión Vd. ha sido breve, más breve de lo que más de uno hubiéramos deseado.

Preciosas también las dos tallas sobre la Maternidad que acompañan a la talla objeto de su estudio. Realmente produce una sensación de sosiego y gozo ver a una madre alabando las cualidades (reales o supuestas) de su hijo, y cayéndosele la baba en su contemplación.

Les envío a ambos, Don Serapio y Don Carlos, mi admiración reiterada, y un afectuoso saludo.

Antonio

Chacien dijo...

Agradecemos mucho, amigo Antonio, el desmesurado elogio que supone comparar el genio de mi padre con el de Praxíteles, y no sólo por el hecho en sí, sino por el instruido modo de argumentarlo; para que luego diga que de arte no entiende. En cuanto al "genio" de mi padre, puedo asegurarle que lo tiene, y mucho, no sé en qué medida (ni está bien que yo lo diga) en relación a las artes, pero lo que es en el trato personal toda la vida ha tenido un genio de los de echarse a temblar, y no porque sea de natural irascible (todo lo contrario, persona mansa y bondadosa donde las haya), pero, ay amigo, cuando le tocan las narices más de lo conveniente...

En estos tiempos de celebración de la ruina del marxismo, cuando los de siempre se frotan las manos por el advenimiento de este nuevo tiempo de libertad para conjugar, sin limitaciones espacio-temporales, el bendito verbo especular, suma y cifra de todas sus aspiraciones, en estos tiempos digo, hay que ser un auténtico idealista, al estilo de los antiguos griegos, para poder retratar a un ciudadano, no de la moderna Atenas, de cualquier ciudad del mundo donde se hubiera alcanzado aquello que, de modo algo ingenuo, denominábamos "estado del bienestar", hay que seguir un canon de lo más estilizado, como digo, para retratar allí, es decir, en casi cualquier parte del mundo desarrollado, a un ciudadano que no esté con el gesto indignado; a no ser, claro está, que seas de los que te frotas las manos, en cuyo caso sí que puedes salir muy sonriente y hasta permitirte el lujo de que te hagan el retrato por encargo. Dicho todo esto sin ánimo de entrar en política (ya sabe cómo lo detesto), sino por el simple afán de exactitud que me lleva a recalcar el hecho de que los ciudadanos griegos no son los únicos que pueden estar indignados.

De paso que digo todo esto pienso que mato dos pájaros de un tiro, pues compenso un poco su frustración por la brevedad del texto de la entrada al tiempo que dejo descansar a los lectores y seguidores del blog no tan ávidos y entusiastas de mis escritos y que opten por pasar de los comentarios.

Muchas gracias por su generosidad, como siempre, y reciba un gran abrazo.

calmA dijo...

Como siempre, una maravilla más de D. Serapio, llena de sutileza y armonía.
Pensaba ahora mismo, cómo sería una hoja de otoño, en las manos de tu padre.

Abrazo

Chacien dijo...

Qué bueno, Calma, verte nuevamente por aquí. Me tienes un poco preocupado, pues noto en ti últimamente una acusada tendencia a la melancolía, evidenciada en esta ocasión por el objeto, una hoja de otoño, que te complace imaginar materializado por las manos de mi padre.

He comprobado recientemente, con auténtica pena, que incluso has abandonado de manera temporal tus blogs. Anímate, mujer, o, cuando menos, ten paciencia y no olvides que en la vida todos pasamos por rachas malas; y digo bien "pasamos", porque, verdaderamente, todo pasa y, después de la tormenta, los negros nubarrones se disipan y, más pronto o más tarde, vuelve a lucir el sol.

Por cierto, que le he comentado a mi padre tu sugerencia y no le ha parecido mala idea: opina que una hoja bien hecha podría quedar bien, como algo distinto y original.

Un gran abrazo, y no te rindas nunca.

calmA dijo...

Gracias Carlos, soy fuerte, necesitaba cortar ciertos vínculos y empezar de nuevo, no dejo nunca de escribir, otra cosa es publicar, cualquier día lo haré, cuando sienta de verdad que puedo escribir para el viento.
Cuando hablo de vómitos, me refiero a que escribo con las tripas, de profundo que me nace, pero también cuando me refiero a la literatura, es porque muchas cosas nada tienen que ver con las personas ni las cosas, aunque el que lee siempre tiende a pensar que tiene que ver con tu vida personal, mucho sí, pero mucho no, de todo hay. Alguien me dijo no hace mucho, que mi estilo era tan personal, que no se podía imitar, me hizo pensar bastante... me gustó.

El hecho de que tu padre, se haya planteado siquiera lo de la hoja, me deja alucinada y feliz, sólo porque lo piense.

Ánimo también para ti, los aires difíciles pasaran, ya verás...

Besos a los dos

Chacien dijo...

Gracias por tus palabras de ánimo, a todos nos viene bien, de vez en cuando, un poco de ayuda y comprensión.

En cuanto a lo que me cuentas de la literatura, me parece bien que te tomes un respiro antes de seguir publicando; es bueno que hayas tomado conciencia de que puedes seguir mejorando y eso no te debe desanimar. Debes creer en ti misma y mantener un nivel altísimo de exigencia si deseas escribir algo que realmente merezca la pena. Una de las miserias de la condición humana es que rara vez alcanzamos el cien por cien de nuestras aspiraciones, así que, si te enfocas hacia un objetivo mediocre, lo más probable es que no lo alcances del todo y te quedes, pongamos por caso, a la mitad. Es por ello que hay que poner siempre el punto de mira mucho más alto de lo que en teoría son nuestras capacidades para que nuestro intento, aunque no consiga el cien por cien de lo que se propone, consiga el máximo de lo que podemos dar. Hazlo así y con el tiempo tú misma puedes llegar a sorprenderte de lo que eres capaz de conseguir.

Yo distinguiría entre poesía y literatura en relación a lo que pueda haber de la propia vida personal en un ejercicio literario, es decir, por supuesto que puede haber ficción en el teatro, la novela, el ensayo, incluso, fíjate tú, en la biografía: todo el mundo miente por acción u omisión cuando escribe sus memorias. Pero en la auténtica poesía no debe ser así, el poeta debe desnudar su alma en el poema, totalmente, con absoluta sinceridad, si desea que su poesía valga algo, si no es mejor que dedique sus aptitudes literarias a cualquiera de las otras ramas que da la literatura; el abanico de posibilidades es muy amplio.

Por otro lado, el hecho de que un estilo no se pueda imitar implica, a mi modo de ver, que no se basa en un único patrón establecido, que su condición variable es lo que lo hace tan personal. En principio me parece una señal buena, pero es preferible que tu estilo no se parezca al de nadie, independientemente de que otros, a posteriori, te puedan o no te puedan imitar.

Un abrazo doble.

Bruner dijo...

Luego de leer atentamente cada uno de los comentarios realizados, volvì sobre mis pensamientos y recordè de què se trataba este blog...

El mismo es de un artista que trabaja,segùn mi opiniòn, muy bien, y que realiza obras en el plano. MAGNIFICAS!

Pregùntole si no se le ha pasado por la cabeza incursionar en el arte del bulto redondo, osea en escultura...?

Sin màs que decir palabras de agradecimiento por tan notable esfuerzo y darnos el lujo de poder apreciarlo en este blog, los saludo muy atte desde Argentina, Bruner.

Chacien dijo...

Gracias, Bruner, tus comentarios son muy elogiosos. El autor de las tallas, mi padre, no puede menos que sentirse muy complacido por tu reconocimiento y, en alguna medida, ver así recompensado el esfuerzo que supone realizarlas.

En cuanto a tallar esculturas en redondo, si te pasas por la galería de Picasa donde se halla buena parte de la obra anterior a la publicación del blog, podrás ver una buena muestra de trabajos realizados según ese procedimiento. Es cierto que lo que más ha hecho mi padre son trabajos en plano, pero allí podrás encontrar desde una mesa con dragones y sirena hasta un Don Quijote que en su momento fue una lámpara, pasando por un águila de escayola a tamaño natural y numerosos bastones cuyo puño, naturalmente, está tallado en redondo. El problema para la talla en redondo, sobre todo si se trata de obras de cierta envergadura, es que la madera suele venir en tablones y una madera muy gruesa es más cara y difícil de encontrar, aparte que, al no disponer de un taller y trabajar en el cuarto de estar o en una pequeña terraza del propio domicilio es mucho más incómodo y dificultoso el manejo de una talla en redondo.

Recibe, desde España, un saludo muy afectuoso.

Anónimo dijo...

hola señor serapio le escribo para contarle cuanto lo admiro por sus obras, realmente estoy sorprendido y gracias a esta pagina puedo conocerlo y quisiera pedirle un consejo. yo tabajo en la talla de madera de cedro hace poco tiempo y me gustaria saber que otra madera me recomienda para hacer otras esculturas. un saludo sebastian. argentina.

Carlos Hernández dijo...

Hola, Sebastián, desde hace años mi padre se inclina por utilizar la madera de arce, porque es muy "limpia" y resulta fácil de trabajar. También ha utilizado mucho el abedul, que, al menos aquí en España, es más barato; pero tiene más nudos. Sobre la madera de cedro no puede opinar porque no ha llegado a utilizarla.

Muchas gracias por tus amables palabras y recibe, igualmente, cordiales saludos.

veronica dijo...

hola artista de la madera estoy alucinado con todas las obras que tiene en el blog.e empezado a hacer talla hace muy poco tiempo y gracias a sus obras estoy cojiendo muchas ideas de lo que se puede hacer con madera.yo tallo mucho con encina,roble,pino,madroño,y raices de urce.segun me vallan dando madera asi lo tallo.pero decir que la madera que usted usa es muy bonita y las tallas un arte.gracias por compartir con todos nosotros .un saludo desde el norte de palencia.

veronica dijo...

uop

veronica dijo...

muy bueno

Carlos Hernández dijo...

Hola, Verónica, cuando se está empezando, como es el caso que tú cuentas, no hay que preocuparse mucho de las maderas ni, si me apuras, de la herramienta. Lo importante es echarle ganas y dedicarle tiempo, y, sobre todo, hacerlo con mucho amor; lo demás viene rodado. Te digo esto en nombre de mi padre, al autor de las tallas, que cuando empezó se servía únicamente de una navaja, y mira los trabajos que ha acabado haciendo.

Si tienes paciencia y no pierdes la ilusión, poco a poco tú misma te irás haciendo con el material que más te conviene. Nunca te desanimes, pero tampoco te conformes: cada obra que realices intenta hacerla un poquito mejor.

Suerte, y recibe un afectuoso saludo.

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